Ella bordaba violetas con su compañía soledad,
se creía feliz con ella y en el gran ventanal,
un caracol silencioso por el vidrio se arrastró.
Día tras día lo dejaba en las hojas del nogal,
pero el caracol porfiado de vuelta al ventanal.
Ella bordaba girasoles con su compañía soledad
y el caracol la miraba, mientras por el vidrio
su huella él dejaba.
Un día de nieve nata, miró María el ventanal
su amigo ya no estaba… entonces ella comprendió
que el único acompañante era ese diminuto caracol.
La princesa sigue bordando en su triste soledad,
quizás borda ilusiones o un caracol de amistad
Janett