Huir, escapar, miedo disfrazado
Triste cobardía la de tu amor,
cual guerrero sin alma ni espada,
corriste a la salida,
perseguida por tu conciencia,
ocultaste tu verdad
en el árbol de tu mentira,
amor débil como hoja seca,
frágil rama que se rompió
ante tu gigante orgullo
que pisoteaba nuestro amor.
Te pedí la vida
calor de hoguera,
tu luz, tu amor
tu pasado y tu esperanza,
y me diste nada,
solo tardes frías e infértiles
rogué como un mendigo
un mendrugo de cariño.
Construí vagos sueños
nunca compartidos,
tu silencio cómplice
me ocultaba tu partida
sin una despedida,
un abrazo leal.
Te hiciste nada
ante mis ojos,
mujer triste e inerte
y en mi trágica noche
clavaste tu daga
sin mirarme a los ojos
cumpliste tu misión
para lo que fuiste hecha,
ya no te debo nada
mi triste princesa.
Eddy
03/04/2010