Narciso nació con todas cualidades estéticas necesarias para ser considerado como un niño extremadamente bello, ya de joven tantos fueron los halagos y la admiración de su persona, cuentan que todos los días desde muy temprano iba a contemplar su belleza, en las aguas de un lago. Estaba tan fascinado consigo mismo que no le permitía a nadie perturbar sus aguas, pues en ellas el se pasaba horas y horas contemplándose, un día llego la ingrata noticia de que Narciso cayo dentro del lago y murió ahogado. Cuentan que en el lugar donde murió Narciso, creció una planta muy bella con flores hermosas a la cual pusieron en su honor, el nombre de narciso.
Cuentan que la historia no termina ahí, pues cuando Narciso murió, llegaron las Oreades -Diosas del bosque- y vieron el lago transformado, de un lago de agua dulce que era, en un cántaro de lágrimas saladas.
-¿Porque lloras? - le preguntaron las Oreades.
- Lloro por Narciso –respondió el lago.
-¡No nos asombra que llores por Narciso!
-prosiguieron ella- Al fin y al cabo, a pesar de que todas corríamos tras el por el bosque, tu eras el único que tenia la oportunidad de contemplar de cerca su belleza.
-¿PERO NARCISO ERA BELLO? -pregunto el lago.
- ¿Quien sino tu podría saberlo? –Respondieron, sorprendidas, las Oreades - En definitiva, era en tus márgenes donde el se inclinaba para contemplarse todos los días.
El lago permaneció en silencio unos instantes. Finalmente dijo:
-Yo lloro por Narciso, pero nunca me di cuenta que Narciso era bello.
“Lloro por Narciso porque cada vez que el se inclinaba sobre mis márgenes yo podía ver, en el fondo de sus ojos azules reflejar mi propia belleza”
Nota: De esta fábula proviene la palabra Narcisista (egocéntrico)
martes, 26 de octubre de 2010
Desierto
Árido,
vacío,
infértil,
soledad,
inerte ser
reseco de sentir por otros,
solo interesas tú,
tus corderos te lloran
al pie de tu enorme pira,
sacias tu triste soledad,
enjuagando tu osamenta
con la sangre de tus victimas,
sonríes en tu juego escondido,
en un desierto de amor
¿lo conoces acaso?
¿lo reconociste alguna vez?
nunca respondes,
pues no tienes que decir,
ocultas tu crimen
bajo tu manto
de impunidad,
seco y frio
es el desierto de ti
intentas mojar tu alma
y no escuchas al viento
que quiso traerte el mar,
escucha a tus muertos
te gritan y te lloran,
y solo huyes
te ocultas
en el desierto
de tu vida.
Eddy
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