Si no reinara este silencio,
si no callaras como hasta hoy en las horas más largas;
si calentaras tu pecho cuando late mi corazón
o cuando te doy el alma en las tardes.
Maldita tabla,
te busqué, porque te creí madera,
tronco
y que por ti corría la savia,
pero estás fría, tosca y dura
y mis labios están hartos de hablar y besar,
hastiadas de buscar tus fibras están mis manos.
Tabla que crujes cuando te miro,
cuando toco tu piel desnuda,
o cuando lamo tu seca savia.
Maldita tabla,
yo esperé un solo pequeño brote
o una mísera gota de tu alma.
Rodolfo Suito Rizo Patrón
martes, 31 de agosto de 2010
Una mañana de Agosto
Aun no recuerdo lo que estuve soñando, me despertó el sonido desagradable del despertador de mí celular, ni modo es hora de levantarse, pasan por mi cabeza un montón de cosas por hacer hoy, las responsabilidades del trabajo diario y otras cosas personales, un día más.
Me siento en el filo de la cama, hago algunas muecas para terminar de convencerme que un día más me espera, me levanto intentando hacer la promesa de tener un día mejor que el anterior, sigue la rutina de siempre, entrar al baño, empezar el ritual del aseo y con este frio es todo un esfuerzo, no me había percatado que los seres humanos hemos inventado una serie de aparatejos e insumos para el aseo; crema de afeitar, jabones de todo tipo, inodoros, toallas, cepillo dental, pastas de dientes, máquina para afeitar , toallas etc. Salgo del baño, me cambio casi a la velocidad de un rayo, bajo a la cocina cojo un vaso con jugo de naranja, un sándwich, me despido de mi madre y me voy rumbo al trabajo, uno de mis suplicios diarios es soportar los gustos musicales de algunos conductores, taxistas, hay de todo, está el súper romántico llorón, escucha baladas desgarradoras, el regetonero de barrio, el tecnocumbiero, el rockero antiguo, el provinciano con sus huaynos, un capítulo aparte son los que escuchan las radio noticias y comentan cada suceso, o los que escuchan sermones evangélicos, no queda otra que tragarse el sapo mientras dure el interminable recorrido rumbo al trabajo, a veces me pregunto si ellos se percatan que es un servicio el que brindan, si es así deberían tener un poco mas de comprensión con el cliente. Llego unos minutos antes de empezar la jornada laboral, nuevamente pasa por mi mente la promesa de que hoy será un día mejor, o al menos distinto al anterior, luego les cuento si fue así.
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